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Truficultura y paisaje: una solución FireProduct en la Ribera Salada

Truficultura y paisaje: una solución FireProduct en la Ribera Salada

Biotruf se ha incorporado recientemente a la iniciativa FIRE PRODUCT RESILIENT LANDSCAPE®, la etiqueta complementaria de FIRE WINE que certifica otros cultivos permanentes por su papel en la gestión activa del territorio y la reducción del riesgo de incendios. BioTruf es una plantación de encinas truferas situada en Lladurs, cerca del Pont del Clop (Ribera Salada). Se trata de una zona muy frecuentada en verano, especialmente por la presencia de pozas naturales (“gorgs”). Un espacio de acogida permite presentar el proyecto a los visitantes y constituye una valiosa herramienta pedagógica. El riesgo de incendio se ve acentuado por la configuración geográfica del lugar, situado en el fondo de un valle con vegetación continua. La posible propagación del fuego resulta preocupante, especialmente debido a la falta de concienciación de los visitantes, a menudo familias con niños, que buscan zonas frescas en los periodos de mayor riesgo. Una posible ignición podría tener consecuencias tanto medioambientales como para la seguridad de las personas.

 

La finca se sitúa a 600 metros de altitud y las parcelas truferas, con una superficie total de 8 hectáreas, se encuentran dentro de un bosque maduro de Pinus nigra de unos 50 años. La producción intensiva de trufa se basa en árboles jóvenes, renovados aproximadamente cada 30 años; los árboles se disponen a unos 6 metros de distancia y la cubierta vegetal se mantiene muy reducida. La especie elegida es la encina (Quercus ilex), bien adaptada al clima seco y además resistente al fuego. Estas características hacen que este sistema productivo sea especialmente interesante en el contexto de la prevención de incendios. Asimismo, el sector trufero está experimentando un notable crecimiento económico, contribuyendo a la diversificación agrícola y a la revitalización de las zonas rurales.

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Esta plantación, pionera en Cataluña y primera de este tipo en la comarca del Solsonès, tiene entre 16 y 18 años y destaca por su carácter innovador. Participa en proyectos de investigación e integra sistemas avanzados de seguimiento como estaciones meteorológicas y sensores de humedad del suelo. La gestión agronómica incluye el control regular de la vegetación competidora mediante laboreo, así como el mantenimiento de parcelas cercadas para limitar el impacto de la fauna, aspectos esenciales para garantizar la productividad. La diversidad de situaciones dentro de las parcelas —zonas próximas a cursos de agua o áreas forestales de difícil acceso— introduce variabilidad en el comportamiento del cultivo y requiere un seguimiento específico, reforzando su papel como espacio de observación y aprendizaje.

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Además, el sitio dispone de un plan de gestión forestal en ejecución, lo que refuerza su papel en la gestión activa del territorio, con aclarados previstos alrededor de las parcelas. En este contexto, la actividad de BioTruf va más allá de la simple producción agrícola: se consolida como un ejemplo estructurante de cultivo permanente en un mosaico agroforestal, contribuyendo a la gestión del paisaje y a la prevención de grandes incendios, al tiempo que impulsa la dinamización económica de las zonas rurales.