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Tres bodegas del Garraf, referentes FireWine en un territorio marcado por el fuego

Tres bodegas del Garraf, referentes FireWine en un territorio marcado por el fuego

El Macizo del Garraf es uno de los paisajes mediterráneos que más intensamente ha sufrido los efectos de los incendios forestales. Los grandes fuegos de 1982 y 1994 transformaron de forma drástica el territorio: buena parte de los encinares desapareció, mientras que garrigas, matorrales y herbazales —altamente inflamables— se expandieron sin control. A esta tendencia se suman otros factores: el abandono agrario, el avance de los pinares, la sequía persistente y, en paralelo, una presión urbanística y turística creciente que aumenta el riesgo asociado a la dispersión del hábitat.

En este contexto nace la iniciativa FireWine, que busca visibilizar un modelo agroforestal donde el viñedo vuelve a ocupar un papel central en la prevención de incendios. Las viñas activas y la gestión forestal constante ayudan a romper la continuidad del bosque y a frenar la propagación de fuegos cada vez más virulentos.

Llopart: más de una década recuperando el paisaje forestal

Llopart es una de las bodegas más comprometidas con esta visión. Sus viñedos FireWine se ubican dentro del Parque Natural del Garraf, en la vertiente del macizo del Ordal. Representan un porcentaje significativo de la finca, rodeada además por más de 330 hectáreas de superficie forestal.

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Desde 2010, la bodega realiza una gestión del monte constante: limpiezas de sotobosque, aclaradas y actuaciones que ya superan las 100 hectáreas trabajadas. El objetivo es claro: frenar la expansión del bosque hacia las zonas agrarias y reducir la carga de combustible que alimenta los incendios.

Pere Llopart insiste en la importancia de disponer de certificaciones y ayudas que den visibilidad al territorio y a sus problemáticas. Mantener un mosaico agroforestal activo —viñedos, bosques gestionados y otros usos agroganaderos— es, recuerda, una condición esencial para evitar incendios cada vez más intensos.

Mas Candí: paisaje histórico y prevención activa

En Les Gunyoles d’Avinyonet, Mas Candí cultiva en un relieve fragmentado y lleno de historia. El enólogo y viticultor Ramon Jané explica que las parcelas, de pequeño tamaño, están delimitadas por márgenes de piedra seca que constituyen un patrimonio agrícola único y que aportan identidad tanto al paisaje como a sus vinos.

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El año pasado, con el apoyo de la Diputación, la bodega pudo limpiar cinco hectáreas de sotobosque, una intervención clave para reducir la presión del bosque sobre el viñedo. Actualmente trabajan en la roturación y ampliación de parcelas a través de un plan de gestión forestal que crea espacios abiertos estratégicos, reforzando la estructura del paisaje y enlazando con las actuaciones de otros viticultores vecinos.

Aun así, Jané recuerda que las parcelas de montaña, por sí solas, no permiten garantizar la rentabilidad de la bodega. Los altos costes de gestión de las terrazas y la presión de la fauna salvaje obligan a repercutir parte del esfuerzo en el precio final de la botella. Por ello, Mas Candí complementa su actividad con parcelas en la Plana del Penedès (no incluidas en FireWine), construyendo un modelo equilibrado entre zonas patrimoniales complejas y zonas más productivas.

Masia La Roqua: diversidad para asegurar el futuro del Garraf

En Olivella, Masia La Roqua combina el cultivo de la viña con una visión amplia y diversa del territorio. La masía —un edificio histórico protegido como Bien Cultural de Interés Local (BCIL) bajo el nombre de Can Suriol— ha conservado su estructura agrícola tradicional durante siglos.

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Jot Camps explica que el paisaje ha cambiado enormemente y que, a pesar de que hoy el viñedo es el eje central de la gestión de la finca, se esfuerzan por mantener una diversidad de usos agrarios y forestales, un elemento que considera vital para el futuro del Garraf. Señala que el agricultor necesita un retorno económico justo: sin actividad agraria no se pueden mantener las masías, ni los bosques, ni el mosaico agrícola que históricamente ha protegido el territorio.

La importancia de este mosaico quedó demostrada en junio de 2022, cuando un incendio se detuvo precisamente gracias a los viñedos de Masia La Roqua, evitándose daños mayores y obligando a confinar solo algunas urbanizaciones cercanas.

Un modelo que une prevención y viticultura

FireWine apuesta por un modelo en el que el trabajo agrario y la gestión forestal avancen de la mano. En un territorio acostumbrado a convivir con el fuego y que todavía siente su amenaza, estas tres bodegas del Garraf demuestran que la agricultura activa no es solo una actividad económica: es una herramienta clave para construir paisajes más seguros, diversos y resilientes.

Entrevista a RTV Vilafranca