En las últimas semanas hemos conocido el inquietante vocabulario técnico de los incendios forestales: tormentas de fuego, incendios «zombis», nubes pirocumulonimbos. Las condiciones climáticas se están volviendo más extremas y los incendios van en aumento: solo en 2026, España y Francia han visto arder más de 300 000 hectáreas, una superficie equivalente al doble del tamaño de Roma. Tomemos el caso de Las Landas, en la Gironda, en el suroeste de Francia: un invierno lluvioso propició una vegetación abundante que, tras una primavera seca y un verano abrasador, terminó por resecarse y convertirse en combustible perfecto.
Cómo un viñedo puede salvarnos de los incendios forestales. La historia del vino de fuego
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